martes, 2 de julio de 2013

Piensan que soy un loco



Por querer que los vientos del sur

me traigan una a una

las letras de tu nombre…



                                            … me llaman loco.



Por desear que los silencios latentes

nos abracen

y mantengan en secreto mis pensamientos…



                                            … también me llaman loco.



Por desear que nuestras pieles se acaricien,

y se besen,

                y se sientan;

                                   y llegue el momento
 
en el que se crucen nuestros nombres…



                                                … piensan que soy un loco.



Por llamarte desesperadamente

desde el inexistente mar de mis deseos.

O por creer que el rumor de las olas

me devolverá el eco de mis palabras…



                                            … hay gente que cree que estoy loco.



Por querer salir de esta cárcel

de barrotes invisibles,

y por ser el intratable carcelero

de mi propia existencia…



                                           … no dudan en llamarme loco.



Por querer oler tu cuerpo;

por desear saborear tus labios

y pensar en tu indudable existencia,

aunque la razón y la conciencia dicten lo contrario;



por sentarme en un porche imaginario

esperando tu llegada al atardecer,

aunque nuestras miradas no tengan

ni rostros ni sonrisas…



                                      … hasta yo mismo creo que estoy loco…


                                                                 Y no entiendo el porqué.

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domingo, 31 de marzo de 2013

Déjame abrir la primavera

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Déjame abrir la primavera
a través de tus ojos.

Cerrar la ventana de este invierno
todavía inacabado,
donde las últimas nieves
juguetean imberbes
en las cumbres de tus pechos.

Atrás quedó el otoño de mis pensamientos.

Atrás los fríos y los vientos
con los que soñé acariciar tu piel
y fecundar con el néctar de tus sueños.

Déjame besar tus labios
mientras las amapolas señalan
los primeros rayos de un sol
que todavía esa por llegar,

pero que con gestos de aquiescencia
abrazará nuestros cuerpos
y dejará a descubierto de las miradas
la verdad de nuestro querer.

Déjame abrir la primavera...

... y trazar con pulso firme
sobre el lienzo de tu existir,
                                 esta eternidad,
que ninguno de los dos
ni siquiera nos atrevimos a pensar.

lunes, 18 de febrero de 2013

Recuerdos de Granada - Llueve en el Albaicín. (Poemario: Ciudades, lugares y otros uni-versos)


 
 
 
Recuerdo las calles empedradas

y el eco de las voces

inundando cada rincón

de las plazas semidesnudas.

 

Recuerdo el reflejo

de la luz de las farolas

sobre los viejos adoquines

que adornan

la estrechez de sus callejuelas

abrazadas por la lluvia

de este invierno inacabado.

 

Recuerdo el ronco sonido

de las campanas de las iglesias

anunciando el paso

de los tiempos detenidos,

mientras nos dejamos acariciar

por los fríos vientos del sur

que salieron al encuentro de nuestras almas.

 

Recuerdo el sabor

de los instantes presentes

que se convirtieron

en pretérito perfecto.

 

Recuerdo el olor de la tormenta

en una copa de vino,

e incluso recuerdo

la luz de tus palabras

que se fundieron con mis versos.

 

Noche Entreabierta




Dejaré la noche entreabierta

y esperaré con una copa de vino

tu llegada.

 

Cerraré los ojos

y soltaré las amarras

que sujetan mis sueños

dejándoles navegar

en busca de una isla

bañada con el olor de tu piel.

 

Imaginaré…

que esta será la noche

en la que nuestros cuerpos desnudos

se funden, y nuestros muslos

besen todo nuestro ser.

 

Dejaré la noche entreabierta

y me tumbaré al abrigo de tus labios

y al calor de tu mirada.

 

Acariciaré la silueta de mis pensamientos

deseando que la distancia

deje de ser distancia,

y pueda tocar de nuevo

el contorno de tu rostro,

y besar todos tus sentidos,

 y sentir todo tu querer.

 

Dejaré la noche entreabierta

esperando que mi tiempo

se atreva a rasgar el telón de tu tiempo

y llegue el momento deseado

de perderme entre tus sábanas.

 

Dejaré la noche entreabierta

y esperaré la llegada del alba

para saber si los sueños

dejaron de ser sueños…

 

…o si se ahogaron en el camino

de nuestra soledad….

miércoles, 16 de enero de 2013

Te intuyo

 
 
Te intuyo.
 
Intuyo tu presencia incluso antes
de que tu respiración te anuncie.
 
Respiro tu aliento,
                                   y lo beso,
                                                           y lo acaricio,
                                                                                     y lo espero.
 
Es tu piel desnuda
el límite de mi deseo.
La manzana prohibida del paraíso.
 
La frontera que rompe el equilibrio de mi mente
y que solo mis furtivas “miradas”
se atrevieron a traspasar
para dejarse perder en el abismo de tus miedos.
 
Te intuyo…
 
Eres la vida soñada
de una muerte anunciada…
O la vida anunciada
de una muerte soñada.
 
Ese amanecer tranquilo cargado de pétalos de rosas
que se aparece siempre en mis sueños…
 
Ese ocaso de terciopelo negro
que es incapaz de rasgar la noche
y de romper mis silencios.
 
 Te intuyo.
 
Intuyo tu presencia incluso antes
de que tu respiración te anuncie.
 
Incluso antes de que la niebla
me deje ver tu llegada,
y los vientos del sur
envuelvan mi alma
antes de mi partida.
 
 

lunes, 17 de diciembre de 2012

No es imaginado...





No es imaginación la voz

que me llama cada noche.

 

No son imaginarios los sueños

que se pierden en la oscuridad

y que esperan cada día

a un amanecer tampoco imaginado.

 

No es imaginación tu rostro,

ni tus besos,

ni tus caricias,

y tampoco lo es

la vida que trascurre

entre el alba y el ocaso.

 

No son imaginadas tus palabras,

… ni las mías.

 

Ni es imaginario mi llanto,

cuando hablas de despedidas.


 
 

jueves, 15 de noviembre de 2012

Mucho más allá





Más allá del fino telón

que separa la vida de la nada

y a la nada de la muerte.

 

Más allá del finito infinito universo.

Más allá, incluso,

de la inmensa profundidad

de los océanos,

                                 de nuestra existencia,

                                                    de nuestros deseos.

 

Más, mucho más allá

de la fría ausencia

de mi presencia inacabada,

                                 se encuentra tu presencia imaginada.

 

Más allá de los sueños,

de las noches en vela,

de historias terminadas,

de luces, de faroles, de penumbras,

de calles angostas y frías.

 

Más allá del más allá,

vives esperándome y soñándome,

mientras yo aquí, acá,

                                   vivo soñando que me esperas.
 
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© 2012– texto y fotografía.- José Ignacio Izquierdo Gallardo

domingo, 11 de noviembre de 2012

El tren




Suena el silbato de un tren

en la lejanía de las vías.

Anuncia su llegada,

                               su parada,
                                          
                                               su partida.

 

Anuncia el fin

de la espera esperada;

el final de un trayecto,

el principio del todo

o quizás de la nada.

 

Suena el silbato de un tren

que se aleja para siempre

de la vieja y cansada estación

que yo creí propia

sin serlo en realidad,

porque de uno no hay nada.

 

Suena el ruido de un tren

que recorre siempre la misma ruta

de planas llanuras

y de altas montañas. 

 

Deja oír su marcha,

para que se sepa que se acerca;

                                     o que se para;

                                                        o que se aleja.
 
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martes, 6 de noviembre de 2012

Tiempo a contratiempo



 
 
Desvestimos a la noche deseada.

Deslizamos como lobos hambrientos

la cremallera de nuestras vergüenzas

y dejamos al desnudo

la anhelada terquedad de nuestros cuerpos.

 

No nos importó que la lluvia

cegara nuestras pieles

ni que la oscuridad

doblegara nuestras mentes

hasta convertir nuestros sentidos

en figuras de cartón piedra.

 

No nos importó que el alba

nos encontrara entre las sábanas

del mañana,

y acariciara nuestras sienes

con gestos de complacencia.

 

Deshojamos la noche lentamente,

disfrazando nuestros silencios

como fuegos de artificio,

y dejamos flotar nuestra respiración

entre los espacios infinitos

de esta habitación imaginada.

 

Somos el olvido

que borra los recuerdos caducos

de nuestras vidas no vividas.

 

Somos el ángel que extermina

los rostros desconocidos

que se pasean con prestancia

por este lugar de paredes desconchadas,

de farolas de luz apagada,

de calles desiertas,

y de oscuridades con olor a sangre y a miedo.

 

Deshicimos la noche poco a poco,

brindando con el elixir

que solo nos permite recordar el futuro;

 y nos sentamos a esperar la llamada

de los dioses de la mañana.

 

Somos tiempo a contratiempo

de una mirada buscada

que sabe que los recuerdos y los adioses

pretenderán que solo andemos

por los caminos yelmos

de nuestras soledades.
 
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